El momento más difícil para toda madre es sin duda desprenderse de su bebé para retomar al trabajo.
El reloj biológico del cuerpo de una mujer no conoce de periodos post-natales impuestos por los centros laborales pero con los consejos que a continuación te ofrecemos, la pena será más tolerable y la incomodidad fácil de superar.
El primer dolor de cabeza será la vestimenta de trabajo: ya no estás embarazada pero tampoco tienes la figura de antes. Nada de lo que hay en tu guardarropa te queda. La solución es salir de compras.
Elige tallas que no sean muy ceñidas a tu cuerpo. El regresar a tu centro laboral tiene que ser placentero y tu estancia lo más cómoda que se pueda. Así no entrarás en conflicto existencial.
¿Con quien dejar al bebé? Si tus padres no pueden ayudarte, anda pensando en destinar gran parte de tu sueldo en contratar a una niñera. La ventaja es que en estos días las guarderías y nidos aceptan cada vez más niños pequeños para estimularlos antes del aprendizaje escolar.
No te estreses con el tema de la lactancia. No serás la primera ni la última madre abnegada que quiera alimentar a su pequeño con leche materna desde lejos. Si la empresa o compañía donde trabajas queda cerca de tu trabajo, aprovecha tu hora de lactancia para alimentar a tu bebé, en caso contrario, refrigera la leche y guárdala después en un “cooler” especial para enfriar comidas.
El primer distanciamiento con el recién nacido es un poco traumático, sin embargo puedes aminorar la pena colocando fotos de él o ella en tu escritorio. No es muy consolador pero te dará la energía y el estímulo para seguir adelante. También puedes poner imágenes en tu computadora, ejemplo: protectores de pantalla, así te sentirás menos culpable de dejarlo tantas horas sin tu presencia.

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El año pasado tuve un bebé y luego de 9 meses de licencia por maternidad (sin goce de sueldo), tuve que volver al trabajo. La primer semana lloré muchísimo, pero luego me fui acostumbrando. Aunque a veces desearía estar en casa con mi hijo. Se hace lo que se puede.