
La cerveza es una bebida fermentada de baja graduación que forma parte de la Dieta Occidental de forma cotidiana y contiene unas características específicas en su composición que la diferencian del resto de bebidas y le confieren un especial interés nutritivo.
La cerveza es una bebida milenaria que ha estado siempre presente en la dieta clásica cuyo consumo moderado puede aportar nutrientes a la dieta habitual y otros compuestos beneficiosos para la salud.
Es una bebida fermentada, de baja graduación alcohólica (4º-5º), que se elabora a partir de ingredientes naturales -agua, cebada malteada y lúpulo-, se conocen multiples variantes con una amplia gama de matices de color ambar que van del amarillo al marron oscuro y es de aspecto cristalino. Tiene un bajo contenido calórico (45 kcal/100 ml) y diversos nutrientes como vitaminas del grupo B (especialmente ácido fólico), fibra y minerales (silicio, potasio, magnesio, calcio y poco sodio).
La cerveza posee muchos componentes que proceden de ingredientes como el lúpulo y la cáscara de cebada o que son consecuencia del proceso de fermentación de estas materias primas. Su composición nutricional ha generado un creciente interés y en los últimos años se han realizado numerosas investigaciones científicas que confirman su actividad antioxidante y, por tanto, sus beneficios sobre las enfermedades cardiovasculares, la salud ósea, la mejora del sistema inmune y su efecto preventivo sobre ciertos tipos de cáncer, preferiblemente cuando se consume en compañía de alimentos y en el marco de una alimentación sana y equilibrada como es el caso de la Dieta Mediterránea.
El consumo moderado de bebidas fermentadas puede formar parte de una alimentación saludable como la dieta actual, por las propiedades que les confieren su baja graduación y las materias primas con las que están elaboradas.
La cerveza “sin alcohol” se trata de una bebida altamente hidratante cuyo consumo moderado puede estar incluido en la dieta de aquellas personas que padecen hipertensión arterial, puesto que una botella de cerveza “sin” alcohol al día aporta 10 mg de calcio, potasio y muy poco sodio.
Además el alto contenido de agua (95%) y el aporte de ácido fólico, la cerveza sin alcohol también contiene cantidades variables de compuestos fenólicos con efectos antioxidantes que contribuyen a prevenir las enfermedades cardiovasculares. La hipertensión arterial afecta actualmente a un alto porcentaje de la población mundial y está considerada como uno de los principales factores de riesgo de enfermedad cardiovascular. “Estas personas deben seguir dietas bajas en sodio y además no deben consumir alcohol, por lo que la cerveza “sin alcohol” puede ser una opción recomendable”.
Desde su origen hace miles de años, la cerveza no sólo ha sido una parte importante de la dieta de diferentes civilizaciones, sino que además ha estado muy vinculada a diferentes fines terapéuticos.
El lúpulo se ha empleado en la medicina tradicional para tratar distintas dolencias y enfermedades por su acción antibacteriana -desinfectaba el agua con la que se hacía la cerveza-, su actividad antiinflamatoria y sus propiedades sedantes y diuréticas.
Proponer tu RSS para Últimas Noticias
Otros Reportajes:
Recuperó la fertilidad con un trasplante »
Los más comentados:
Vestidos de 15 años de Silvina Calviño (30)
Cortes de cabello para cara redonda (24)
¿Cuál es tu fantasía erótica más recurrente? (18)
Looks de famosos: Brenda Asnicar (13)
Códigos de Invitación XtraLuxury.com (9)



Estás en:


