EFE
- La frecuencia con que se usa para suavizar los rasgos de expresión está disminuyendo.
- En España, el 50% de las veces se utiliza para tratamientos de salud.
- En Estados Unidos se emplea más dosis y menos puntos de inyección.

El botox, fármaco que paraliza temporalmente los músculos, acaba de cumplir 21 años convertido en el tratamiento estético estrella más utilizado en España, aunque el 50% de sus aplicaciones en este país van dirigidas a la salud.
La toxina botulínica es el producto con mayor número de aplicaciones médicas y estéticas, señala Ricardo Ruiz, jefe de Dermatología de la Clínica Ruber.
La mitad de los tratamientos que se realizan con este fármaco en España son para indicaciones como la sudoración excesiva, migrañas, parálisis faciales, dolores crónicos, estrabismo y contracciones musculares, entre otros, aunque es popularmente conocido por su empleo en la corrección de arrugas.
La frecuencia con que se usa para suavizar los rasgos de expresión está disminuyendo, entre cada cuatro y seis meses, ya que las dosis que se inyectan son cada vez menores.
“Lo fundamental cuando se usa la toxina botulínica en estética es mantener la expresión de la persona”, dice el experto, quien asegura que “no se trata de quitar arrugas a toda costa”. En la “cultura mediterránea” se valoran los gestos y los dermatólogos deben mantenerlos, afirma.
A la hora de aplicar el botox se puede elegir entre la escuela mediterránea y la estadounidense, que emplea más dosis y menos puntos de inyección, explica. “En la cultura americana no gustan nada las arrugas y las caras están sin expresión, planchadas”, comenta, siendo éste un hecho que se puede constatar en los rostros de algunas actrices de Hollywood.
Además, a medida que se va aplicando esta técnica, hay un efecto a nivel del sistema nervioso central que “va educando la musculatura”, explica Ruiz.
Se refiere, concretamente, a un estudio realizado con unas hermanas gemelas en la que una de ellas estuvo diez años utilizando el botox en el rostro mientras que la otra no. Retirado el tratamiento, se comprobó que en la primera habían disminuido mucho las arrugas, lo que da muestra de que la musculatura aprende con la toxina botulínica a prevenir los gestos marcados de expresión.
La doctora Louann Brizendine, neuróloga de la Universidad de California, alude a la importancia de los gestos de la madre en el desarrollo emocional de sus hijos. Por ello, se pregunta cuál será el efecto en los niños cuyas madres se han quedado sin expresión por el uso indiscriminado de la toxina botulínica.
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